viernes, 3 de junio de 2016

¿Derechos o privilegios?


Tomado de Declaración de los Derechos del Niño según Mafalda

Cuando trabajo con familias siempre hay algún momento en el que aparece la pregunta ¿cómo no voy a comprarle el móvil si todos los demás niños lo tienen? ¿Cómo no voy a dejarle salir si los demás niños salen? ¿Cómo no voy a... si todos sus amigos lo hacen?
Padres, madres: habéis caído en la trampa. ¿Creéis que el resto de madres y padres no han "sufrido" la misma presión?
Puedo darles la respuesta que tantas madres nos han dado cuando eramos pequeños y hacíamos una demanda similar: "Y si tus amigos se tiran por un puente, tu vas detrás, ¿no?" y que cerraba toda posible negociación (Os suena, ¿verdad?). Pero como nos prometimos, en algún momento de nuestra infancia, que cuando fuéramos mayores no repetiríamos las frases de nuestros padres, les hago hacer un ejercicio de reflexión, al cuál os invito: (Aviso: hay que pensar mucho), 

Primero les pido que, entre todos, encontremos, al menos, 10 razones por las que un niño necesita un móvil (pongo el ejemplo del móvil porque es el que más debate esta provocando últimamente). Después, procedemos a clasificarlas en apartados referidos a seguridad, salud, educación, amor y cuidado, que se suponen que son las funciones que tiene una familia con respecto a los peques y después procedemos a ordenarlas por la influencia que van a tener en cada uno de esos aspectos.

En este punto ya estamos agotados de pensar y creemos que ya hemos llegado al final, pero les 
lanzo una nueva pregunta: ¿cuántas de estas razones benefician realmente a tu hijo y cuántas a tí? Os asombraríais al comprobar que la mayoría de las veces hay un número importante (más del 50%) responden a necesidades de los adultos basadas en presupuestos como "Es que si no se lo compro, le van a discriminar, "Es que si no le dejo salir hasta esa hora, sus amigos no le van a volver a llamar, Es que si no... va a pensar que no le quiero." Aquí me toca desmontar el pensamiento y  aprovecho para introducir la pregunta ¿Qué pasaría si NO lo compramos?, ante la que sale una nueva lista de razones que nos ponen cara a cara con nuestros miedos y nuestra forma de pensar.

Nos encontramos al borde del desfallecimiento, pero aún me queda una pregunta:
¿Es un derecho o un privilegio?  Os pongo un ejemplo fácil: tener unas zapatillas de deporte es una necesidad, que sean de una marca "supermegamolona" y que cuesten más de 100 euros, es un privilegio.
Por supuesto, esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿a qué tiene derecho mi hijo o hija? ¿A qué me he comprometido como padre o madre? (Por si os sirve de orientación, dejo aquí el  enlace con la Declaración Universal de los Derechos del Niño del 20 de noviembre de 1959, que nos puede dar alguna pista). 
No estamos obligados a dar privilegios: tenemos que aprender a decir NO,  a no confundir el amor que les tenemos con darles cosas. Cuando mezclamos derechos con privilegios entramos en una espiral sin fin, en la que los niños aprenden que son unos privilegiados por el mero hecho de SER, por naturaleza, sin ningún tipo de responsabilidad y que, sus padres, nosotros, estamos obligados a cubrir todos sus deseos, sin valorar lo que haga, en qué condiciones o con qué consecuencias: estamos educando pequeños monstruos egoístas (espero que se me entienda bien), con tolerancia cero a la frustración y que piensan que el mundo gira alrededor de ellos, ¿cómo van a ser de adultos? Pensad que SOLO son las personas más importantes del mundo para nosotros, sus padres; después, simplemente, serán una persona más y tenemos que educarles para ello. Por eso hay cosas que NUNCA SE PUEDEN negociar como el ser respetuoso con los demás y las calificaciones escolares (entre otras muchas) porque, si lo hacemos, estamos enseñando al niño a actuar sólo movido por cosas materiales y que todo tenga un precio.
Abrazos, besos, risas, juegos compartidos, minutos de completa atención, halagos merecidos, son mucho mejores reforzadores que las cosas materiales.
Ahora, ya estás en condiciones de responder a la primera pregunta y decidir qué vas a hacer. En cualquier caso, NO OLVIDES:
  • Utilizar un móvil implica una serie de responsabilidades: Enséñale a ser responsable de sus actos y muestrale las consecuencias de los mismos.
  • Los privilegios se "logran": negocia cómo conseguirlos y, si no se cumple el pacto, en ningún caso puede conseguirse.
  • ERES UN MODELO: Aprende a utilizar el móvil.

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