martes, 2 de diciembre de 2014

Familias: ¿Qué pensáis del "profe" de vuestro hijo o hija?





En el artículo ¿Qué esperamos de los profesores y la escuela? empezamos a reflexionar sobre el papel que le conferimos a la escuela en nuestra sociedad. En él, concluimos que día a día tanto la sociedad como las familias nos vamos quitando responsabilidades para dejarlas en manos de la escuela y por ende, en manos de los docentes que ya os aviso ¡son humanos! y que tienen que cumplir unos objetivos y hacer que nuestros pequeñajos "sean hombres y mujeres de provecho".

Si depositamos la educación de los que serán las mujeres y los hombres del mañana en los docentes, ¿les damos el crédito y la autoridad que necesitan para poder llevar a cabo su labor?
No hace mucho y ante las agresiones sufridas por muchos docentes, se les dio el título de autoridad, pero... ¿respetamos esté papel? ¿Les transferimos realmente la autoridad (nacida del respeto) que se merecen?
Por favor, familias, parar y pensar un poco... ¿qué pensáis del profe de vuestro niño o niña?

Repasemos algunas frases que dichas una y otra vez han ido mermando poco a poco el respeto que nos merecía ese MAESTRO O MAESTRA (ya sé que hay muchos Ornitorrincos sueltos, pero también son muchisimos más los Búhos).

"Mi niño ha aprobado"; "A mí niño le han suspendido": Aprobar y suspender lo hace siempre el estudiante: ¿por qué trasladamos sólo la responsabilidad de suspender al profesor?

"A mi hijo le tienen manía": ¿realmente creéis que ésto es así? Retroceded a vuestra infancia y acordaos de cuando le decías a vuestros padres que la seño os tenía manía... Venga sed sinceros: cuando os "perseguía" porque no terminabais las tareas, cuando os castigaba por no parar quietos en clase...

"Este examen está mal corregido": puede ocurrir que se equivoquen al sumar la puntuación, que se les escape un resultado... ¿Habéis corregido alguna vez 25 exámenes (según la vieja ratio) de un grupo multiplicados por cinco o seis o incluso siete grupos en un fin de semana (los exámenes se corrigen en casa)?
Pero ya no es que se equivoquen en la nota... ¡es que les rebatimos los contenidos! Por favor: ser empáticos (ya que está muy de moda) y poneros en su piel: Cuándo estáis en vuestro trabajo, ¿cómo os sentiríais si vuestro cliente, paciente, pasajero... os dijera que no tenéis ni idea de vuestro trabajo?

Así, podría seguir con muchas frases más pero se haría interminable el artículo..  aunque no me resisto a una última: ¡Es que los profesores tienen muchas vacaciones! o ¡Tienes más vacaciones que un maestro!
Estas frases me resultan especialmente ofensivas cuando las oigo allá por la última quincena de agosto...
Cada vez que alguien dice está frase, le pido que haga un pequeño ejercicio de imaginación: Tienes un hijo (o dos), ¿verdad? ¿Cuánto tiempo pasas un día de diario con él, dos, tres, cuatro horas...? Pues imagina: pasar siete horas (las que pasas en tu trabajo) seguidas con 25 niños como tu hijo a los que tienes que mantener sentados en una silla y callados durante ese tiempo y, además, de los que tienes que conseguir que te presten atención, que aprendan y que no se aburran, ¿te sentirías capaz de hacerlo durante una semana? No digo nada más.

Entre todos podemos conseguir que los maestros y las maestras, los "profes", reciban no ya el reconocimiento a su trabajo, un trabajo callado y al que dedican muchas más horas de las que están en el colegio o en el instituto (¿pensáis que se puede dar una clase  de cualquier nivel sin prepararla antes?) sino el respeto y la confianza que merecen si dejamos en sus manos lo que más nos importa. Los niños tienen que sentirse seguros y confiados en todos los ámbitos de su vida. Si nosotros "despreciamos" el trabajo de los docentes ellos también lo van a despreciar y las consecuencias se reflejarán en tus hijos: al fin y al cabo familias, el profe sólo convive con vuestro hijo o hija un curso, vosotros toda una vida.












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